lunes, 11 de abril de 2016

RECHAZO DE LA TEORÍA COPERNICANA POR LA IGLESIA


¿La Iglesia en contra de la Ciencia?

Hemos visto la influencia determinante que tuvo el Cristianismo y la Iglesia para el desarrollo de la Ciencia.  Pero es probable que haya surgido el cuestionamiento siempre presente:

1.      ¿Y Galileo?  ¿La Iglesia no condenó a Galileo por sus planteamientos científicos? 

Con este caso la Iglesia ha quedado muy mal parada, debido sobre todo a la versión unilateral y malintencionada que los enemigos de la Iglesia se han encargado de promover y remachar a lo largo de los siglos.

Sin embargo, es curioso que sea el único caso en la historia que pueden esgrimir los enemigos de la Iglesia para tratar de mostrar que ésta estaba en contra de la Ciencia.  Así lo planteó el Cardenal John Henry Newman, converso del Anglicanismo en el Siglo 19, quién fue beatificado por Benedicto XVI.

2.      ¿Qué fue lo que realmente sucedió en el caso Galileo?

En el Siglo 17 Galileo sostenía la teoría de Copérnico del heliocentrismo (el sol como centro del sistema solar y la tierra moviéndose alrededor del sol).

No podía demostrar aún esta teoría; le faltaban muchas pruebas.  Y algunas de las que proponía eran equivocadas:   llegó a proponer las mareas como prueba del movimiento terrestre, cosa que resulta risible hoy en día cuando sabemos que las mareas dependen de fuerzas gravitacionales ejercidas por la luna. La falta de pruebas, por supuesto, creaba muchas suspicacias acerca de esta revolucionaria teoría.

Pero hasta allí no había mayor problema. La Iglesia no había puesto ninguna objeción a que el sol resultara ser el centro del sistema solar y que la tierra se moviera alrededor del sol. Consideraba que la teoría copernicana explicaba mejor que otros sistemas los fenómenos celestes.

La Iglesia, entonces, aceptaba la teoría heliocéntrica, pero siempre como hipótesis, hasta que quedara demostrada con hechos comprobables.


Galileo y el heliocentrismo

Sin embargo, la postura de Galileo era de una convicción fuera de duda, pero sin pruebas.  Galileo insistió en defender la verdad literal del sistema copernicano, y no aceptaba comprometerse a transmitir este modelo sólo como hipótesis.

El problema surgió cuando Galileo, además, propuso la reinterpretación de ciertos versículos de la Biblia.   Al llegar a este punto, los Teólogos consideraron que Galileo había pisado un terreno que pertenecía al Magisterio de la Iglesia.


3.      ¿Y qué versículos bíblicos tenía en mente Galileo?

Del Libro de Josué (Jos 10, 13-14).  Ya el título que colocan al Capítulo 10 de Josué algunas Biblias, nos da una idea de qué pasaba por la cabeza de Galileo:  El sol se detiene -  El sol se detuvo sobre Gabaón.

“El sol se detiene o se detuvo” va en contradicción a la teoría –no comprobada aún, recordemos- de Copérnico y Galileo.

Este pasaje del Antiguo Testamento relata que cinco reyes amorreos, enemigos del Pueblo de Israel, sitiaron Gabaón, debido a que los gabaonitas habían hecho pacto con Israel.  A cuenta de este pacto, los gabaonitas llamaron a Josué, líder del pueblo de Israel, para que los defendiera.

Yavé dijo a Josué:  ‘nos los temas, porque los he puesto en tus manos y ninguno de ellos te podrá resistir’ (Jos 10, 8).  Este fue el día en que Josué pidió a Yavé a la vista de todo Israel que se detuviera el sol.   Necesitaba más tiempo a la luz del día para terminar de liquidar a todos los adversarios.

El sol se detuvo en medio del cielo y no se apresuró a ponerse casi un día entero.  No hubo día igual, ni antes ni después en que Yavé haya obedecido una orden de un hombre.  Es que Yavé peleaba por Israel (Jos 10, 13b-14).

Todo Israel volvió ileso al campamento junto a Josué.  En adelante, nadie se atrevió a provocarlos. (Jos 10, 21).

La primera cosa es aclarar el lenguaje:  decir que el sol se detuvo puede ser una manera de decir que el tiempo se detuvo.  Igual decimos nosotros aún hoy en día:  “el sol salió”, “el sol se puso”, sabiendo que en la realidad no es que el sol sale y se oculta, sino que se debe esto al movimiento de rotación de la tierra.

Esta manera de expresarnos actualmente parece también contradecir la teoría de Copérnico y de Galileo ¿no?

Sin embargo en tiempos de Josué se pensaba que la tierra era el centro y que se movía el sol.  Y en tiempos de Galileo (Siglo 17) apenas comenzaba a formularse la teoría heliocéntrica (sol es el centro).


4.      ¿Cómo es que se complica la relación de Galileo con la Iglesia?

Galileo era admirado y reconocido por Sacerdotes, Cardenales y por el mismo Papa Urbano VIII quien, siendo aún Cardenal, lo felicitó por el libro suyo en que planteaba la Teoría de Copérnico.  Y posteriormente lo condecoró y lo estimuló a seguir en su trabajo.


La Iglesia se interesa en los trabajos de Galileo

La cuestión se complica cuando Galileo no sólo desoye la instrucción de la Iglesia de considerar el heliocentrismo sólo como hipótesis, sino que propuso que la Iglesia debía re-interpretar algunos pasajes de la Escritura que estaban en contradicción con el heliocentrismo.  Se estaba refiriendo precisamente a estos textos de la batalla de Josué en Gabaón, en que se hablaba del sol deteniéndose por casi un día.

La Iglesia consideró que Galileo estaba interviniendo en el terreno teológico y lo declaró sospechoso de herejía por esto y por proponer como verdad irrefutable algo que para el momento era sólo una hipótesis que aún requería pruebas.

Se ha querido siempre hacer creer que la Iglesia es enemiga de la ciencia, por la condena de Galileo.  Como vemos esta condena no tuvo que ver con los avances de la Ciencia, sino porque Galileo pisó el terreno bíblico-teológico y además desobedeció la instrucción de plantear el heliocentrismo sólo como teoría hasta que se pudiera comprobar.


5.      ¿Qué pensar de esta situación?

«No es del todo cierto retratar a Galileo como una víctima inocente de la ignorancia y los prejuicios», dice el historiador inglés, Paul Langford de Oxford.  «Los acontecimientos que siguieron son en parte imputables al propio Galileo, que se negó al consenso, entró a debatir sin disponer de pruebas suficientes y se metió en el terreno de los teólogos».

Fue, entonces, la insistencia de Galileo en proponer que el modelo heliocéntrico parecía estar en contradicción con ciertos pasajes de la Sagrada Escritura lo que desencadenó el problema.

Las ideas acerca del movimiento de los planetas eran bien contrapuestas:  Galileo (Siglo 17) sostenía que la tierra se mueve y el sol es inmóvil; algunos en la Iglesia afirmaban que la tierra está en reposo y el sol se mueve.  Un siglo después (Siglo 18), los astrónomos seguidores de Newton, adoptando una teoría absoluta del espacio, aseguraban que se mueven tanto el sol como la tierra.


El Sol y la Tierra

A pesar de estas opiniones divergentes, es de hacer notar que tampoco la Iglesia se mostró inflexible.  Es famosa la observación que en su momento realizó el Cardenal Roberto Belarmino (Santo y Doctor de la Iglesia):  si hubiera una prueba real de que el Sol ocupa el centro del universo, de que la Tierra se encuentra en el tercer cielo, y de que el Sol no gira alrededor de la Tierra, sino que es ésta la que gira alrededor del Sol, deberíamos proceder con suma cautela a la hora de explicar determinados pasajes de las Escrituras que parecen apuntar a lo contrario y admitir que no supimos comprenderlos, antes de proclamar como falsa una opinión que ha demostrado ser verdadera.  Por lo que a mí respecta, no creeré en la existencia de dichas pruebas hasta que me sean presentadas.  (citas de Thomas Woods, Cómo la Iglesia construyó la Civilización Occidental)

Si Galileo se hubiera ceñido a presentar su teoría como hipótesis hasta que quedara fehacientemente demostrada, hubiera podido seguir escribiendo todo cuanto deseara.

De hecho, los científicos católicos tuvieron autorización, en lo esencial, para proseguir libremente con sus investigaciones, siempre y cuando presentaran el movimiento de la Tierra como hipótesis (tal como exigía el decreto del Santo Oficio de 1616).


6.    ¿Por qué la Iglesia podía decretar tal orden a la comunidad científica de aquel momento?

En esa época había muy poca diferenciación en los campos de acción de las diferentes disciplinas y la Teología.  Y en el caso concreto de Galileo se llevó al campo de la doctrina de la fe una cuestión que de hecho pertenecía a la investigación científica.

Sin embargo, para evitar caer en análisis inadecuados, debemos tener en cuenta que esa forma del actuar eclesial no puede ser juzgada según nuestras categorías actuales, sino según las categorías propias del pasado.

Ya el Concilio Vaticano II (1962-1965) reconoció y deploró algunas intervenciones indebidas de ciertos cristianos que, por no haber percibido suficientemente la legítima autonomía de la Ciencia, habían suscitado polémicas y controversias, de modo que llevaron a hacer pensar que había oposición entre Ciencia y Fe (cf. GS n.36).  Sin nombrarlo, el Concilio estaba refiriéndose al caso Galileo.

Quizá sea esta la razón por la cual el Historiador Thomas Woods dice:  “la condena de Galileo, aun cuando se examine en su debido contexto, lejos de las crónicas exageradas y sensacionalistas tan comunes en los medios de comunicación, fue ciertamente un tropiezo de la Iglesia y contribuyó a establecer el mito de su hostilidad hacia la Ciencia.” (Cómo la Iglesia construyó la Civilización Occidental).

En conclusión:  buena parte de la creencia de que la Iglesia está en contra de la Ciencia y ha impedido su avance se debe a la versión interesada, incompleta y unilateral sobre Galileo, que los enemigos de la Iglesia han remachado a lo largo de la historia a través de todos los medios de expresión a su alcance.


7.    ¿Qué ha dicho la Iglesia recientemente sobre el caso Galileo?

Movido por esa declaración del Concilio Vaticano II sobre la autonomía de la Ciencia y por la confusión milenaria sobre el caso Galileo, el Papa Juan Pablo II constituyó en 1981 una comisión formada por cuatro grupos de trabajo (exegético-cultural, científico-epistemológico, histórico y jurídico), la cual presentó sus conclusiones tras 11 años de trabajo, el 31 de octubre de 1992, con motivo del 350 aniversario de la muerte de Galileo.

El Papa Juan Pablo II aprovechó la ocasión para pronunciar un importante discurso sobre el caso Galileo, en el que se presenta un balance de resultados de dichos estudios.

Nos decía que en primer lugar, debemos partir del principio de que no puede haber una verdadera contradicción entre la Ciencia y la Fe.  De hecho, una de las causas del proceso a Galileo se debió a que «la mayoría de los Teólogos no percibía la distinción formal entre la sagrada Escritura y su interpretación, y ello llevó a trasladar indebidamente al campo de la doctrina de la fe una cuestión que de hecho pertenecía a la investigación científica.» (JP II-31 de octubre de 1992)

También reconoció el Papa que se habían cometido errores e incluso injusticias.  Sin embargo, para juzgarlos correctamente hay que tener en cuenta el concreto contexto histórico en que sucedieron los hechos, sin caer en fáciles anacronismos y en simplificaciones baratas.

Por su parte, el error de algunos Teólogos del tiempo de Galileo (no por cierto del Cardenal Roberto Belarmino) fue el de no hacer una cabal interpretación de la Escritura, al quedarse con el sentido literal de ésta, y al no discernir entre el ámbito de la Ciencia y el de la Revelación, los cuales, si bien no se oponen, tampoco deben confundirse.

La reflexión del Papa al respecto es perfectamente pertinente: «En realidad, la Escritura no se ocupa de detalles del mundo físico, cuyo conocimiento está confiado a la experiencia y los razonamientos humanos.  Existen dos campos del saber: el que tiene su fuente en la Revelación y el que la razón puede descubrir con sus solas fuerzas.  A este último pertenecen las ciencias experimentales y la filosofía. La distinción entre los dos campos del saber no debe entenderse como una oposición.  Los dos sectores no son totalmente extraños el uno al otro, sino que tienen puntos de encuentro.» (JPII, Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias, 31 de octubre de 1992)

A pesar de todo, el de Galileo es un capítulo confuso de la historia de la Iglesia y la Ciencia, que opaca todo lo que dentro y desde la Iglesia se ha hecho para el desarrollo de la Ciencia. (disponible en Internet en http://www.buenanueva.net/iglesia/5_5_igl-ciencia-II.html )

Paradigma - Introduccion

Antes de entrar de lleno en la exposición del significado y diversas acepciones que tiene el término paradigma, debemos determinar el origen etimológico del mismo. En concreto se halla en la palabra latina paradigma, aunque es cierto que esta a su vez procede del griego. Más exactamente viene de παράδειϒμα, que se forma a partir de la unión del prefijo “para”, que significa junto, y de la palabra “deigma” que se traduce como ejemplo o modelo.

Antes de entrar de lleno en la exposición del significado y diversas acepciones que tiene el término paradigma, debemos determinar el origen etimológico del mismo. En concreto se halla en la palabra latina paradigma, aunque es cierto que esta a su vez procede del griego. Más exactamente viene de παράδειϒμα, que se forma a partir de la unión del prefijo “para”, que significa junto, y de la palabra “deigma” que se traduce como ejemplo o modelo

El concepto de paradigma (un vocablo que deriva del griego paradeigma) se utiliza en la vida cotidiana como sinónimo de “ejemplo” o para hacer referencia a algo que se toma como “modelo”

El estadounidense Thomas Kuhn, un experto en Filosofía y una figura destacada del mundo de las ciencias, fue quien se encargó de renovar la definición teórica de este término para otorgarle una acepción más acorde a los tiempos actuales, al adaptarlo para describir con él a la serie de prácticas que trazan los lineamientos de una disciplina científica a lo largo de un cierto lapso temporal.

De esta forma, un paradigma científico establece aquello que debe ser observado; la clase de interrogantes que deben desarrollarse para obtener respuestas en torno al propósito que se persigue; qué estructura deben poseer dichos interrogantes y marca pautas que indican el camino de interpretación para los resultados obtenidos de una investigación de carácter científico.

Cuando un paradigma ya no puede satisfacer los requerimientos de una ciencia (por ejemplo, ante nuevos hallazgos que invalidan conocimientos previos), es sucedido por otro. Se dice que un cambio de paradigma es algo dramático para la ciencia, ya que éstas aparecen como estables y maduras.
No obstante, también es necesario dejar muy patente que paradigma es un término que lo podemos emplear en otros campos fuera del área científica. En este sentido, también es muy utilizado, y con frecuencia, en el ámbito de la Lingüística donde se emplea para referirse a todo un conjunto de palabras que, dentro de un mismo contexto, pueden utilizar de manera indistinta.

Así, si tuviéramos esta expresión, El¬¬¬______ estaba ciego, podríamos completarla utilizando en ese hueco una serie de sustantivos tales como hombre, niño, anciano, gato o pájaro.

En las ciencias sociales, el paradigma se encuentra relacionado al concepto de cosmovisión. El concepto se emplea para mencionar a todas aquellas experiencias, creencias, vivencias y valores que repercuten y condicionan el modo en que una persona ve la realidad y actúa en función de ello. Esto quiere decir que un paradigma es también la forma en que se entiende el mundo.

COSMOLOGIA – COSMOVISION – COSMOGONIA


En el estudio de una cosmología se otorga una mayor importancia a tres tipos de información. En primer lugar, las historias orales o escritas, consideradas como mitos; en segundo lugar, los rituales, generalmente percibidos como la representación de esos mitos; y, en tercer lugar, las representaciones visuales de aquellos mitos, ya sea en la arquitectura o en la iconografía.
Argumento Cosmológico - ¿Qué es?
El Argumento Cosmológico o argumento de la Primera Causa es un argumento filosófico a favor de la existencia de Dios, el cual explica que todo tiene una causa, que debe haber existido una primera causa, y que esta primera causa no se ocasionó a sí misma. El Argumento Cosmológico del Kalam es una de las variantes del argumento que ha resultado especialmente útil al defender la posición filosófica de la visión del mundo teísta. La palabra árabe "kalam" significa "hablando," pero más generalmente, la palabra puede ser interpretada como "filosofía teológica."
Argumento Cosmológico - Historia
Los ´argumentos de primera causa´ fueron introducidos por Platón y Aristóteles en los siglos tercero y cuarto antes de Cristo. Estos argumentos sostienen que todo lo que existe u ocurre debe haber tenido una causa. Así que, si uno retrocede lo suficiente en el tiempo, puede descubrir una primera causa. Aristóteles, un 
deísta, propuso que esta primera causa fue el creador del universo. Tomás Aquino, un cristiano, luego amplió las ideas de Aristóteles en el siglo XIII d.C. y moldeó el concepto de la primera causa dentro de un marco en el cual la primera causa del universo mismo no fue ocasionada: La Primera Causa es Dios. Basado en un razonamiento similar, el Argumento Cosmológico del Kalam fue desarrollado por filósofos musulmanes en la Edad Media, pero no ha perdido nada de su poder filosófico a través de los siglos. En los últimos años, el filósofo cristiano William Lane Craig ha llevado el argumento Kalam Cosmológica de nuevo en el centro de atención.
Argumento Cosmológico - Las Tres Premisas
De acuerdo con Craig, el Argumento Cosmológico del Kalam está basado en las tres premisas siguientes:
  1. Todo lo que empezó a existir tiene una causa de su existencia.
  2. El universo comenzó a existir.
  3. Por lo tanto, el universo tiene una causa de su existencia.
La creación de una cosmogonía personal tiene como objetivo la identificación de los elementos que dan forma a nuestra persona y entender que las vivencias personales son únicas y el bagaje es materia prima para nuestros procesos creativos.
Del griego kosmogonía, compuesto de kosmos, buen orden, adorno, mundo, y (gone, generación) Relato mítico que explica el origen del mundo y su estructura. Las cosmogonías son inicialmente teogonías: la constitución del mundo se explica mediante sucesivas generaciones de divinidades, que establecen una jerarquía y un orden que representa la distinción de los diversos niveles fundamentales del mundo (celeste, terrestre y subterráneo) y el equilibrio y relación que existe entre los diferentes componentes del mundo. Las teogonías / cosmogonías de Hesíodo (siglo VIII aC), en su Teogonía y Los trabajos y los días, influyeron directamente en algunos aspectos de las cosmologías de los primeros presocráticos.
La cosmogonía pretende establecer otra dimensión de la realidad, ayudando a construir activamente la percepción del universo (espacio) y del origen de dioses, hombres y elementos naturales. A su vez, permite apreciar la necesidad del ser humano de concebir un orden físico y metafísico que permita conjurar el caos y la incertidumbre.
Por eso en general, las narraciones cosmogónicas no sólo representan una configuración del universo, desde el punto de vista de estudiar lo que es en tanto que es y existe como sustancia de los fenómenos (visión ontológica), sino que de ellas también se derivan ciertas necesidades éticas para la preservación en la unidad del mismo.
Las teorías científicas proporcionan actualmente al imaginario popular los elementos para la descripción del origen del universo y lo que hay en él; orígenes que anteriormente eran explicados solo a través de la cosmogoníapresente en las diferentes religiones. Así, actualmente las ciencias describen la evolución del universo, particularmente a través de la teoría del Big Bang; y el origen y la evolución de la vida, a través de la teoría de la síntesis evolutiva moderna.
Decía Fiedrich Nietzsche, un filósofo alemán del siglo XIX que "El ser humano es un animal que se pregunta por las cosas, intentando buscar sentido a su vida como a las cosas mismas".
Ese deseo de saber, la necesidad de atribuir un sentido a las cosas y a lapropia vida posee tres rasgos característicos:
a) es en cierto sentido un "lujo de la naturaleza": no sabemos que ningún otro animal lo haga como nosotros. b) Es algo problemático: a menudo nos encontramos en una situación de angustia al no hallar respuestas que nos satisfagan o descubrir que las respuestas que tenemos son erróneas. No sabemos siquiera si existe una única y verdadera respuesta. c) Es algo inevitable: el ser humano no puede dejar de pensar volviendo a una pura animalidad.
Para responder estas preguntas el ser humano ha elaborado distintos tipos de discursos interpretativos de la realidad que tienen en común intentar explicar lo que existe, lo que ha existido o existirá con la intención de hallarle un sentido.De esta manera buscan ser una descripción y dar una explicación de la realidad con finalidades varias como poder hacer predicciones sobre ella o bien indicar cuál es el comportamiento correcto.
Los principales discursos interpretativos de la realidad que se han dado a lo largo de la historia son los discursos míticos, que incluyen el mito y la religión, ylos discursos racionales, que incluyen la filosofía y la ciencia.
Cada persona tiene una cosmovisión. Muchas personas simplemente se adaptan a la cosmovisión de los que están a su alrededor. Otros se adaptan a la que el mundo promueve. Y hay otro grupo de personas que realmente evalúan sus creencias y desarrollan una cosmovisión de acuerdo a sus convicciones. Aunque hay varias formas de desarrollar nuestra cosmovisión, es importante reconocer que todos basamos nuestras vidas y las decisiones que tomamos en los principios de nuestra cosmovisión personal.
A continuación, vamos a intentar mostrar que las principales cosmovisiones que están actualmente vigentes proceden de ampliar analógicamente a toda la realidad la experiencia de cuatro niveles fundamentales
a) - la materia. b) - la vida (el psiquismo inferior). c) - la conciencia espiritual.        d) - la revelación de lo personal
Cada una de estas experiencias básicas da lugar a una cosmovisión. Las dos primeras cosmovisiones se presentan hoy como expresiones científicas(aunque su reduccionismo no puede basarse en la ciencia). Las dos segundas cosmovisiones son religiosas: la impersonal (el todo divino) y la personal (un Dios creador y trinitario).
En alguna etapa de nuestra vida y/o “crisis existenciales”,  invariablemente nos llegamos a preguntar: ¿Quién soy?, ¿De donde vengo?, ¿A dónde voy?, ¿Qué era antes de existir?,  ¿Qué hago aquí?, ¿Cuál es el propósito de mi existencia?, ¿Que será de mí?, Cuándo yo muera… ¿Que pasará conmigo? etc., Es un tema que camina al borde de lo tangible e intangible.
Las Principales Cosmovisiones filosóficas
  La cosmovisión idealista de PlatónLa idea central de Platón es la existencia de dos mudos opuestos. El de las ideas, que son espirituales, eternas, perfectas e inmutables, y el de las cosas materiales y sensibles, que es una sombra del primero. El hombre participa de los dos mundos, se envilece con la materia y se ennoblece con una mayor participación en el de las ideas. En esta afirmación platónica, yo diría se experimenta con la materia. Soy un convencido de que vengo a este mundo a experimentar con las cosas materiales y entre ellas mi cuerpo.
La cosmovisión realista de Aristóteles: La teoría del hilemorfismo reúne los dos mundos Platónicos en uno solo. La esencia de cada cosa esta compuesta por dos polos: La materia y la forma. En el hombre, el alma es la forma o estructura espiritual que le da unidad y vida a la materia o cuerpo. La  abstracción consiste en captar la forma de las cosas, con la cual se origina el concepto universal.
 
La cosmovisión teocéntrica de Santo Tomás de Aquino. Dios es el creador de todo el universo; es el origen y el fin del hombre. La virtud máxima del ser humano es el amor o caridad, por la cual realiza su unidad con Dios y con sus congéneres.
La cosmovisión  pesimista de Schopenhauer.  El hombre es infeliz por su propia naturaleza. La esencia del hombre es voluntad, deseo, y por lo tanto, siempre se sentirá incompleto y frustrado. Pero mediante el arte, la compasión y la ascética, es posible disminuir el peso de la desgracia de la especie humana. El hombre es infeliz por su propia naturaleza, solo si se compara con Dios (Aunque a decir verdad el hombre es infeliz también si se compara con el vecino).
La cosmovisión dionisíaca de Nietzsche. Lo apolíneo es racional, luminoso, estático. Lo dionisíaco es dinámico, vigoroso, poderoso. El hombre participa de estos dos polos.
La Ética, las religiones, la ciencia y la metafísica han inventado un mundo estático, apolíneo, que sea constituido en el peor enemigo de evolución humana. El Superhombre, pletórico de cualidades, se encargara de restituir los verdaderos valores
La cosmovisión revolucionaría del Marxismo. La materia es primero que el espíritu. Este es una creación del cerebro. Dios no existe: Al hombre ha creado su concepto y se ha sometido a un Dios imaginario. Esto es una alienación. La lucha contra las alienaciones (Económica, religiosa, social y filosófica), es la meta de la lucha de clases.
La cosmovisión existencialista de Sartre. Lo propio del ser humano es su libertad. De aquí se infiere que Dios no existe; tampoco los valores objetivos. El hombre es una pasión inútil; está condenando al fracaso. El amor consiste en hacerse fascinante para el otro y así atrapar su libertad.
La Postura personal es nuestra cosmovisión. Cosmovisión significa visión del cosmos. Cómo vemos al mundo o cual es la idea que tenemos de él. Tener un criterio propio nos exige el compromiso con una postura personal que tiene que ser lo suficientemente flexible como para acompañar la evolución y el cambio.
Weltanschauung.[1] Cosmovisión. ¿Qué es? Todo el mundo tiene una. Ilustra la manera en que todas las personas interpretan la vida. Desencadena las decisiones que uno toma, sin mencionar la dirección de nuestras respuestas. Se presenta en muchas variedades. La filosofía, la ciencia, la cultura y / o la religión en general aportan las contribuciones dominantes a la misma ¿Qué es? Es la visión del mundo personal de cada individuo vivo.
¿Qué es una cosmovisión? Una cosmovisión comprende la colección propia de supuestos, convicciones y valores de los que una persona trata de comprender y dar sentido al mundo y a la vida. “Una cosmovisión es un esquema conceptual por el cual, consciente o inconscientemente, coloca o da forma a todo lo que creemos y por el que interpretamos y juzgamos la realidad.” “Una cosmovisión es, en primer lugar, una explicación e interpretación del mundo y segundo, una aplicación de este punto de vista de la vida.”
¿Cómo se forma una cosmovisión? ¿Por dónde empezar? Cada cosmovisióncomienza con presuposiciones, es decir, las creencias que uno presume son ciertas, sin apoyarlas con evidencia independiente de otras fuentes o sistemas. Interpretar la realidad, en parte o en su conjunto, requiere que se adopte una postura interpretativa ya que no hay pensamiento “neutral” en el universo. Esto se convierte en el fundamento sobre el cual se construye

Hipotesis Ad Hoc

Ad hoc es una locución latina que significa literalmente «para esto». Generalmente se refiere a una solución elaborada específicamente para un problema o fin preciso y, por tanto, no es generalizable ni utilizable para otros propósitos. Se usa pues para referirse a algo que es adecuado sólo para un determinado fin. En sentido amplio, ad hoc puede traducirse como «específico» o «específicamente».

Una hipótesis ad hoc es una hipótesis concreta creada para explicar un hecho que contradice una teoría.
Algunas hipótesis no son suficientes por sí solas y requieren que se las ponga en conjunción con otras, que tienen un carácter instrumental o auxiliar, y a las que se denomina hipótesis auxiliares. Estas hipótesis cumplen el papel de premisas adicionales, y se supone que deben cumplir dos requisitos que son :
  1. Ser falsables.
  2. Ser contrastadas con anterioridad o con independencia de las hipótesis fundamentales.
De no cumplirse estos requisitos, se dirá que se trata de una hipótesis ad hoc. O en otras palabras, es un enunciado irrefutable destinado a “blindar” a la hipótesis principal para salvarla de la falsación.
La falacia ad hoc es aquella que sentencia: “Porque A sucedió antes que B, significa que necesariamente A causó B”. Se la llama “ad hoc” por la incorrecta suposición de que A está vinculado exclusivamente a B.
Un ejemplo de hipótesis ad hoc es el efecto memoria del agua usado para explicar la pseudociencia de la homeopatía
Otro ejemplo, este aplicado a la religión sería:
“¡Yo tenía cáncer y me curé espontáneamente!”
“Fue un regalo de Dios. Él no quiso que murieras.”
“¿Y todos los demás pacientes de cáncer que se mueren?”
“Ah, los caminos de Dios son inescrutables.”

Las hipótesis ad hoc son comunes en las investigaciónes paranormales y en los trabajos de los pseudocientíficos. Por ejemplo, se han conocido investigadores del ESP que culpan a los pensamientos hostiles de los espectadores porque, según ellos, estos influyen de forma inconsciente en las lecturas de instrumentos sensibles. Las vibraciones hostiles, dicen, les hizo imposible duplicar un experimento positivo de percepción extrasensorial. Ser capaz de duplicar un experimento es esencial para confirmar su validez. Por supuesto, si esta objeción usada por los pseodocientíficos se toma en serio, entonces ningún experimento sobre percepción extrasensorial podría fallar jamás. Sean cuales sean los resultados, siempre se puede decir que fueron causados por fuerzas psíquicas paranormales, ya sean los que están siendo investigados en ese momento u otros que no están siendo comprobados todavía.
Martin Gardner relata sobre este tipo de alcance ad hoc que llegó al absurdo con el parafísico Helmut Schmidt quien puso cucarachas en una caja donde estas podrían sufrir descargas eléctricas. Es de suponer que a las cucarachas no les gustara ser sorprendidas y que estas sufrieran descargas con una tasa de probabilidad menor si estas pudieran aprender de la experiencia. Las cucarachas se dieron más descargas eléctricas de las previstas por el azar. Schmidt concluyó que esto fue “porque odiaba a las cucarachas, tal vez fue su pk (psicoquinesis) la que influyó en la aleatoriedad!”(Gardner, p. 59)
Las hipótesis ad hoc son comunes en la defensa de teorías pseudocientíficas como la teoría de los biorritmos . Por ejemplo, hay muchas personas que no encajan en los patrones previstos de la teoría del biorritmo. En lugar de aceptar este hecho como prueba de refutación a la teoría, una nueva categoría de personas ha creado el bioarrítmo (o abioritmo). En resumen, cada vez que la teoría no parece funcionar, la evidencia en contra es sistemáticamente descartada. Los defensores de la teoría del biorritmo afirman que la teoría podría ser utilizada para predecir con exactitud el sexo de los fetos. Sin embargo, WS Bainbridge, un profesor de sociología en la Universidad de Washington, demostró que la posibilidad de predecir el sexo de un feto con los biorritmos fue 50/50, lo mismo que lanzar una moneda al aire. Un experto en biorritmos intentó sin éxito predecir con precisión los sexos de los niños en un estudio de Bainbridge sobre la base de datos de Bainbridge. La esposa del experto sugirió a Bainbridge una interesante hipótesis ad hoc, es decir, que los casos en que la teoría estaba equivocada probablemente se debiera a que esta incluía a muchos homosexuales con identidades sexuales indeterminadas!
Los astrólogos suelen ser aficionados a usar datos estadísticos y análisis desde los que parten para intentar impresionarnos con la naturaleza científica de la astrología. Por supuesto, un análisis científico de los datos estadísticos no siempre sale favorable para el astrólogo. En esos casos, el astrólogo puede hacer (y hace) que los datos se ajusten al paradigma astrológico mediante la hipótesis ad hoc de que aquello que no encaja en el molde tiene otras influencias desconocidas que contrarrestan la influencia de los planetas dominantes.
El uso de la hipótesis ad hoc no se limita únicamente a los pseudocientíficos. Otro tipo de hipótesis ad hoc se produce también en la ciencia cuando una nueva teoría científica se propone y esta entra en conflicto con una teoría ya establecida y que carece de un mecanismo explicativo esencial. Una hipótesis ad hoc se propone para explicar lo que la nueva teoría no puede explicar. Por ejemplo, cuando Wegener propuso su teoría de la deriva continental y no podía explicar cómo los continentes se mueven. Se sugirió que la gravedad era la fuerza detrás del movimiento de los continentes aunque no hubiera evidencia científica para esta idea. De hecho, los científicos pudieron demostrar que la gravedad era demasiado débil como una fuerza a tener en cuenta para el movimiento de los continentes. Alexis du Toit, un defensor de la teoría de Wegener, abogó por la fusión radiactiva del suelo marino en las fronteras continentales como el mecanismo por el cual los continentes podrían moverse. Stephen Jay Gould, señaló que “esta hipótesis ad hoc no añadió ningún incremento de plausibilidad a la especulación de Wegener.” (Gould, p. 160)
Por último, rechazar las explicaciones que requieren la creencia en lo oculto, las fuerzas sobrenaturales o paranormales en favor de las explicaciones más simples y más plausible es a lo que se llama aplicar la navaja de Occam. No es lo mismo que usar la hipótesis ad-hoc. Por ejemplo, digamos que le atrapo robando un reloj en una tienda. Usted dice que no lo robó. Le pido que vacie sus bolsillos. Usted está de acuerdo y saca un reloj. Yo digo: “¡Ajá!, Yo tenía razón. Me robaste el reloj.” Usted responde que no robó el reloj pero admite que no estaba en su bolsillo cuando fuimos a la tienda. Le pido que me explique cómo el reloj se metió en su bolsillo y usted dice que usó la telequinesis: que utilizó sus ideas para transportar el reloj desde una caja de cristal a su bolsillo. Le pido que repita el acto con otro reloj y acepta. Por mucho que usted lo intenta, sin embargo, no puede hacer que el reloj aparezca mágicamente en su bolsillo. Usted dice que hay demasiada presión sobre usted para poder llevar a cabo el acto o que hay demasiadas malas vibraciones en el aire para que usted pueda emplear sus poderes de nuevo. Usted ha ofrecido una hipótesis ad hoc para explicar lo que parece una buena refutación de su afirmación. Mi hipótesis de que el reloj está en su bolsillo debido a que usted lo robó no es una hipótesis ad hoc. He elegido creer una explicación plausible en lugar de una inverosímil. (He aplicado la Navaja de Occam)  Asimismo, dada la posibilidad de elegir entre creer que mi dolor de cabeza se marchó por su propia voluntad o porque alguna enfermera agitó sus manos sobre mi cabeza mientras cantaba un mantra, voy a optar siempre por la primera en todo momento.

Definición de Hipotesis

Con origen en el término latino hypothesis, que a su vez deriva de un concepto griego, una hipótesis es algo que se supone y a lo que se le otorga un cierto grado de posibilidad para extraer de ello un efecto o una consecuencia. Su validez depende del sometimiento a varias pruebas, partiendo de las teorías elabora

Por ejemplo: “Mi hipótesis es que, si lanzamos el nuevo producto antes de fin de año, lograremos aumentar la cuota de mercado”“El entrenador no contempla otra hipótesis que la victoria de Rumania en el próximo partido”“La policía aún no tiene ninguna hipótesis sobre el asesinato de la niña”.

En el lenguaje coloquial es muy común su uso indiscriminado, con un grado de inexactitud comparable al que sufre la palabra filosofía. Dada la estrecha relación entre hipótesis e investigación organizada, resulta incoherente su uso para hablar de opiniones vagas acerca de deportes, política y economía, entre otros temas polémicos. Asimismo, este término se confunde muy a menudo con teoría, el primero de los componentes de una hipótesis.

Desarrollo de una hipótesis
Para el método científico, una hipótesis es una solución provisoria y que aún no ha sido confirmada para un determinado problema. De acuerdo a la información empírica que pueda obtenerse en el trabajo de campo, la hipótesis podrá tener un menor o mayor grado de fiabilidad. A continuación, encontramos los pasos a seguir para su construcción y desarrollo:
* Confección de preguntas, que surgen naturalmente del desconocimiento acerca del fenómeno natural que se está estudiando.
* Búsqueda de posibles respuestas, siempre que se basen en procedimientos y teorías que puedan ser probadas en el campo de la ciencia. Al contrario, aquellas que no se puedan probar se consideran especulaciones y son ignoradas.
* Predicción de los resultados que se obtendrán al poner en práctica las respuestas elaboradas.
* Experimentación y registro detallado de los hallazgos, de modo que se puedan reproducir tantas veces como sea necesario si se reúnen las mismas condiciones.
* Análisis y procesamiento de los resultados obtenidos. Se intenta buscar una relación entre los datos que se hayan registrado a lo largo de la realización de los diversos experimentos. Además, se contrasta esta información con la predicción antes mencionada. Generalmente, este análisis culmina en una expresión matemática para organizar la hipótesis, la predicción y los resultados.
* Por último, se concluye si la hipótesis es verdadera o falsa, dependiendo del grado de exactitud de la predicción.
Estos pasos devienen en una nueva hipótesis, que generará más predicciones y experimentos, comprendiendo los ciclos de investigación que dan como resultado los avances científicos.

CONOCIMIENTO CIENTÍFICO, CONOCIMIENTO FILOSÓFICO, CONOCIMIENTO DEL SENTIDO COMÚN


CONOCIMIENTO CIENTÍFICO
Intenta hacer generalizaciones sobre los objetos, atendiendo exclusivamente a los elementos de los fenómenos relacionados entre sí.
Es un proceso crítico mediante el cual el hombre va organizando el saber, va superando las experiencias cotidianas, hasta llegar a un saber sistemático, ordenado, coherente, verificable, preciso, especializado y universal.
Pretende descubrir relaciones constantes que se obtienen mediante la investigación metódica y apropiada; pretende y logra hallar las leyes y principios que obedecen los fenómenos y los acontecimientos. Se propone explicaciones profundas de amplio alcance objetivo, con mayor rigurosidad y precisión; se apoya en las leyes y principios, cuyo ordenamiento lleva sus experiencias a razonamientos profundos y busca establecer conclusiones de validez universal.
El conocimiento científico no sólo responde a la pregunta ¿Cómo?, sino que esencialmente se cuestiona el ¿Por qué? (las causas) de los fenómenos o hechos. En este sentido el conocimiento científico es una reflexión crítica en que las opiniones personales han sido reemplazadas por juicios que aspiran a la certeza máxima y a la universalidad.
La finalidad de este tipo de conocimiento es en definitiva tratar de comprender los procesos o leyes que regulan la naturaleza, la historia o hechos sociales para que, en esta medida, poder transformarlos o modificarlos.
Características del Conocimiento Científico:
1. Objetivo. Trata a los hechos y se apega a ellos evitando introducir en la explicación cosas sobrenaturales, valores sentimentales o emocionales. La objetividad como característica primordial rebasa la subjetividad; por tanto, como categoría de validez general clarifica y precisa al fenómeno del conocimiento.
2. Sistemático. Consiste en establecer un orden o coherencia entre los conocimientos producidos en la investigación.
3. Racional. Toda explicación debe ser fundamentada, a través de principios y teorías científicas.
4. Universal. Con esta característica queremos señalar que cualquier conocimiento tiene validez para todos los objetos del conjunto a que se refieren las afirmaciones.
5. Relacionable. Consiste en relacionar y descubrir las conexiones y vínculos entre los fenómenos y acontecimientos que conforman la realidad.
6. Verificable. Es un proceso mediante el cual se somete a prueba nuestras afirmaciones sobre los hechos, para confirmar si son verdaderas o falsas, y que cualquier científico o persona lo puede comprobar.
7. Crítico. Emite juicios de valor.
8. Falible. Que se puede llegar a crear conocimientos erróneos, pero ciertos a las condiciones históricas y sociales en las que se producen.

El conocimiento científico hace uso de un lenguaje especializado y técnico la mayoría de las veces recurre a la simbolización. El lenguaje que se utiliza es preciso, claro, coherente, riguroso y universal.
Finalmente, podemos decir que el conocimiento científico es un continuo proceso de explicación de la realidad. En este tipo de conocimiento es esencial la objetividad, una mayor rigurosidad y una evidente sistematicidad, buscando precisar sus interpretaciones con la ayuda tanto de conocimientos anteriores como de novedosos. Por tanto, el conocimiento científico hace uso de métodos adecuados, nuevas técnicas y distintos tipos de aparatos más propios a su objeto de análisis.


CONOCIMIENTO FILOSÓFICO
Los filósofos, cuando realizan investigaciones para producir conocimientos no utilizan ningún instrumento de medición. El instrumento que requiere y con el cual “observa” su entorno, es básicamente el razonamiento. El trabajo filosófico es un trabajo en que la actividad racional juega un papel de suma importancia, ya que cuando generan nuevas ideas, lo hacen después de haber analizado y criticado no sólo su pensamiento sino también el de filósofos tanto anteriores como contemporáneos.
El conocimiento filosófico es un conocimiento que se obtiene de los documentos escritos, pero esto no quiere decir que el filósofo se dedique únicamente a recopilar datos escritos sino que los analiza y los corrobora en la práctica humana.
Dos armas que tiene el filósofo para ejercer y producir conocimientos son el análisis y la crítica. Mediante un buen análisis podemos darnos cuenta de cómo se han ido desarrollando los razonamientos. Esto nos permite detectar fallas y contradicciones en nuestras explicaciones. Mediante la crítica refutamos dichas fallas y contradicciones, y proponemos su superación. Por la crítica el filósofo busca conocer las concepciones imperantes en determinada sociedad, siendo una de las diferencias entre el científico y el filósofo la manera de abarcar los fenómenos. El científico selecciona los fenómenos y su objeto de estudio. Por su parte, el filósofo estudia los fenómenos como totalidades; busca entender sus relaciones.
La filosofía se va ocupar de objetos que en algunos de los casos son abstractos, esto es, de objetos a los que no podemos conocer por la vía estrictamente sensorial, sobre ellos, intenta establecer características universales.
Características del Conocimiento Filosófico:
1. Racional. Uso de conceptos, categorías y principios lógicos en la explicación de un objeto de estudio; sus conocimientos son fundamentales a través de la lógica.
2. Analítico. Distingue, separa las partes de un todo: teorías, categorías, conceptos científicos o filosóficos.
3. Crítico. Emite juicios de valor sobre una concepción filosófica imperante en la realidad, su finalidad es detectar o determinar contradicciones en su formulación.
4. Totalizador. Tener un saber o conocimiento de los fundamentos de toda ciencia o disciplina.
5. Histórico. Su problemática está determinada por condiciones histórico-sociales.
6. Sistemático. Qué exista ordenación de principios (conceptos y categorías) que sustentes las teorías o argumentaciones, de forma que éstas sean coherentes.

Así, los filósofos se preguntan, entre otras cosas, si la realidad puede ser conocida, hasta qué punto puede ser conocida y con qué medios. La filosofía se nutre de la actividad científica y viceversa, con ella reformula sus problemas, investiga de qué manera se plantean los problemas de las ciencias y el tipo de respuesta que se propone para la solución. Teniendo así un saber totalizador.


CONOCIMIENTO DEL SENTIDO COMÚN
Son parte de este conocimiento ; el no científico, el vulgar y el empírico, al vulgar también se le conocen como conocimiento común, de sentido común u ordinario.
El conocimiento vulgar, que proviene del término latino vulgus (pueblo), pertenece al común de los hombres; en él es el sujeto el que conoce algo acerca de un objeto, fenómeno o proceso sin investigar el por qué o las causas que lo producen como tal, tiene un conocimiento parcial, aislado, contingente y superficial de él.
Es decir, está formado por las noticias inmediatas que se tienen de las cosas o la información que se recibe de los mayores.
El conocimiento empírico, que proviene del término empire que significa experiencia; su aceptación radica en la experiencia personal del sujeto y no tanto en una experiencia generalizada, aunque también puede darse este último caso.
A través de la experiencia el hombre acumula los datos obtenidos por los sentidos siendo la fundamentación de este conocimiento la percepción de los datos sensibles y una dependencia total en la fidelidad sensorial, sin rebasar este ámbito.
Las opiniones del sano sentido común, son en cierto grado racionales y objetivas; aunque no se centran en un tipo determinado de objetos y fenómenos, carecen de un método específico para crear conocimientos; dependen de las sensaciones, de la conciencia o el pensamiento, de las ciencias, de las pasiones, de la voluntad, de las emociones, de la imaginación, de la fantasía e incluso de la ignorancia de los sujetos.
Así, el conocimiento no científico o del sentido común es intrascendente en el sentido de que no va más allá del hecho o fenómeno particular. Este tipo de conocimiento es vago e inexacto ya que en la vida cotidiana no nos preocupamos o no necesitamos dar definiciones correctas o precisas, caracterizaciones exactas o mediaciones adecuadas. Carecen de un método, por no ser necesario. No hay crítica por parte del sujeto, se atiene a lo superficial y dado; los juicios se mueven en un ámbito de opiniones propias de las apariencias.
Características del conocimiento no científico:
1. Impreciso. No demarca de manera clara el conocimiento del objeto a que se refiere.
2. Inconsistente. Sus proposiciones o juicios no se apoyan lo suficiente unos a otros.
3. Subjetivo. Porque en él van implícitos ciertos deseos de aquél que lo emite.
4. Acrítico. No somete a reflexión y análisis sus resultados.
5. Lenguaje ambiguo. Que tiene cierta racionalidad y organización, que le permite cubrir los requerimientos propios de la vida cotidiana.
6. Falible. No llega a explicaciones profundas en torno del objeto que conoce, por esta razón los conocimientos que genera pueden ser engañosos y erróneos.
7. Racional en cierto grado, ya que llega a una cierta certidumbre acerca de los objetos conocidos, porque hay una seguridad y certeza con relación a ellos, si bien sólo abarca sus aspectos externos.
8. Superficial. Sólo abarca los aspectos aparentes o no relevantes de los procesos, objetos o acontecimientos.
9. Intrascendente. No va más allá de lo particular y contingente, responde a necesidades inmediatas del hombre común, es decir, no va más allá del hecho o fenómeno.
10. Carece de método, pues no se basa en una disciplina que ponga de manera particular de hacer investigación, y en consecuencia, no se llega al conocimiento de manera sistemática; es decir, no hay procedimiento lógico que permita comprobar y reflexionar sobre los datos obtenidos.
Así, el conocimiento no científico es un conocimiento práctico que precede históricamente al conocimiento científico, actualizándose con las conclusiones o nuevos conocimientos de la ciencia.